En mi caso soy un hombre de suerte, de momento no tengo la necesidad de buscar a nadie, a mis amigos sé donde encontrarlos, al menos de momento son humanos y no anémonas y tienen la capacidad de desplazarse si bien sus desplazamientos son francamente mínimos.
“Desafortunadamente –dice la voz, en este caso de Twitter- gran parte de nuestro día a día está oculto de la gente a la que le importamos..."
¡Y lo nuestro nos cuesta! Nos empobrecemos pagando alquileres e hipotecas para tener paredes a nuestro alrededor, a poder ser de ladrillo, y puertas. La parte de mi cuerpo que me acabo de rascar es asunto exclusivamente mío, en el peor de los casos de mi dermatólogo.
Nos matriculamos en cursillos acelerados de alienación on-line, nos empastillamos en masa, no entrar en el juego es de cavernícolas, además registrase sale gratis. Winston Smith se sorprende al enterarse de que los miembros del Partido Interior pueden desconectar de vez en cuando la pantalla.
A nosotros, Smith nos parece un capullo, lo que realmente nos mola es estar continuamente localizados, que te vean, te graben y den contigo en un pispas para clavarte cuando pases de cincuenta en la circunvalación.
Vale que es incómodo que te dejen en pelotas para volar de Reus a Benidorm, pero es conveniente. Siempre puede haber algún terrorista loco que pretenda hurtar el avión con una botella de orujo o un boli Inoxcrom de punta fina.
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El vídeo promocional de Twitter: Si alguna vez me llamas y te digo que “estoy cortando el pasto” te suplico que acudas sin demora a mi casa con una ambulancia y un par de enfermeros bien grandotes.
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