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de la Puerta de Toledo a los zaraguayos

desmontaje de los arcos del Mercado

De acuerdo en que bonitos, lo que se dice bonitos, no eran. Aseguran ahora los sapientes, si bien aquellos de entonces también aseguraron serlo, que rompían la estética del conjunto. Sea pues, entiendo que lo siguiente será echar abajo el NH dado que tampoco pega.

Eran los noventa, tiempos de marquesinas, de pérgolas y depuradoras. González Triviño se depuró a sí mismo yéndose a Bruselas. Lo que ya no recuerdo es si entonces éramos ricos o pobres. Cierto es que comprábamos los apartamentos en Marina d´Or como quien baja a por el pan y que a mi primo le hicieron inspector en la Opel. Por cierto, siempre que hablas con uno de la Opel te dice que trabaja de inspector.

También fue entonces cuando le extrajimos las vísceras a la Plaza del Pilar. Lloró mucho pero lo hicimos por su bien. El proyecto incluyó introducirle un parking por el recto. Después lo recolocamos todo aproximadamente como estaba y la solamos entera con baldosas que hacían patinar a  las ancianas cual piedras de curling. Dentro de la misma actuación la plaza de la Seo se empalmó con la del Pilar, suena feo pero así fue. Desmontamos la cruz, trasplantamos los cipreses y en su lugar pusimos una fuente con una cascada. Chúpate esa Tarzán, si te subes a los balcones de las monjas, y no lo intentes o llamarán a la policía, verás que la fuente tiene la forma de América del Sur. Desde el suelo no se ve tan claro así que los turistas apenas se percatan, o será por la solana, arbolicos a nadie se le ocurrió poner. Que se jodan los turistas, salvo el euro que se gastan en la cinta de la Virgen no se dejan mucho más. Se lo reservan para una paella salmonelósica que seguramente se zamparán en algún chiringuito playero regentado por un albano.

Augusto no opina acerca de urbanismo, o si opina es en latín, pero como aquí todos somos modernísimos no entendemos lenguas muertas. El César es tozudo y jamás gira la cabeza, los arcos pues no ha llegado a vislumbrarlos. Sí los veía la rana, pobre, antes de que se la comiesen. Creo que en ese restaurante que hicieron junto a Helios. Casi da miedito entrar. Se parece un poco al Titti Twister, en vez de Salma Hayek saldrá Mari Cruz Soriano en biquini bailando con la pitón.

A lo que iba: aunque uno no se caía de espaldas ni sufrías un vahído y vomitabas la borraja atacado por el síndrome de Stendhal, los arcos tenían su porqué.

El más grande evocaba la Puerta de Toledo, por la que se entraba cuando venías de Castilla, que es donde se firmaban los decretos antes de existir el Sr Biel. En una de las torres de esa puerta escondimos a Antonio Pérez cuando vino, jurándonos que su abuelo era de Calatayud, a pedir que le echásemos un cable porque Felipe II quería hacharle el cuello por haberse tirado, y sin parche, a la princesa de Éboli. El rey, que también ansiaba folgalla, se mosqueó soberanamente poniéndonos en el brete de defender al perseguido. Los zaragozanos le echamos más riñones que cerebro, un método que siempre nos falla pero hace Historia, y hubo leña para todos. Menos para Pérez que se las piró a Francia con 22 millones. O no, ese es otro, creo que estoy mezclando sinvergüenzas.

Los arcos pequeños aludían a los distintos nombres que tuvo la ciudad, el mismo pero mal dicho. Fue el propio César Augusto quien, en un arrebato de modestia, propuso llamarla “Caesaraugusta”, nombre que después se fue mutando en “Cesaracosta”, que parece el de un hotel de Salou.

Más tarde, y según cuentan las crónicas, ya llegando los moros por Valdespartera preguntaron a uno que se estaba arreando un platazo de migas apoyado en un chopo de la orilla del Canal. Respondió con la boca llena y los moros entendieron mal, encima hacía cierzo. ¿Saraqusta ha dicho?, y el otro dijo que sí, mas que nada para que lo dejaran en paz.

Así se quedó durante casi cuatro siglos, pero no debió gustarle a los cristianos. Una vez consiguieron entrar y después de un siglo dando el coñazo que si entraban que si no (la Reconquista fue una excusa perfecta para los caballeros cuando querían salir de noche), pasaron a llamarla Çaragoça. Tiempo después contrataron un publicista que les sacó una pasta y convenció de que la marca ganaría en españolidad implantándole dos zetas.

El problema lo tuvieron los futbolistas paraguayos cuando vinieron a jugar aquí. Si decían en qué equipo jugaban los del equipo contrario se les chungueaban, de no ser por ello ya hubiésemos ganado la Liga en el 75. Ya.

La historia es como la he contado. Lo juro por Nino Arrúa.
 
Saturnino Arrúa
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por la reapertura de los Renoir


James Cameron hace estiramientos tras salir del batiscafo y sonríe con condescendencia. ¿Cine independiente? ¿Quién quiere ver una película servo-croata? ¿Escenarios destartalados en medio de un invierno desolador? ¿Panorámicas de diez minutos para que el espectador recapacite? ¿En qué, si lleva un rato dormido? Hacedme caso a mí, dice metiéndole a Kusturika un dólar en el tanga, lo que satisface en realidad al vulgo son las explosiones en el piso ochenta de un rascacielos. La gente se evade de su vulgaridad haciéndose partícipe del estres de una peliroja de la CIA anorgásmica por culpa de Bin Laden, empatizan con un vampiro cuya condena consiste en repetir eternamente el BUP.

Será como usted dice, responde Totó, dos mil millones de dólares le dan la razón aunque filme un plano aéreo de Brad Pitt en esquijama cortándose las uñas, pero es que aquí, en Giancaldo, las películas se nos meten por dentro de la ropa hasta empaparnos, aquí lo ignoran todo acerca de los omaticayas y, cuando ven Arroz Amargo, las mujeres aún se encabronan con Vittorio Gassman y los hombres aúllan con la escena del boogie.

Este humilde bloguero, más independiente que Islandia, ha visto películas hasta en el cine de Escolapios. A Christopher Lee relamiéndose mientras aquella rubia vaporosa corría descalza y daba grititos por los pasillos blandiendo un candelabro. Aun hábilmente seccionadas las escenas en las que el contraluz exhibía más de lo correcto, la escena resultaba acongojante. Y el padre Arrigorriaga, de pie entre los pasillos, perdiéndose lo mejor de la película por meterle la bronca al pecoso pelón que silbaba y soltaba ventosidades desde la penúltima fila.

Así que considero que no hace falta mucho. Sobran las butacas que se mueven, los apoyabrazos ideados para alojar las palomitas. Sobra ese sonido espeluznante que te hace creer que el Black Hawk de los marines está aterrizando sobre tu cabeza. Sobran doce de las dieciocho salas y sobre todo, las efigies de porexpan representando a un Piolín acusica y rebordenco y a ese Bugs Bunny con la mirada extraviada por el crack.

Dadme sólo dónde sentarme durante hora y media sin aplastarme el coxis, una pantalla blanca y, allá al fondo, una luz muy tímida que al final me indique la salida entre dos cortinas de terciopelo. Y ya está. Volvamos a tener cine donde ésta dolorosa crisis provocada por el capitalismo y los gilipollas, no sé bien si en ese orden, nos dejó un vacío lleno de vacíos.


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que se mueran las aceras

proyecto de remodelación del entorno de las Murallas.
Hemos descubierto que las aceras sobran, que son unos bordes los bordillos. Veinte siglos de urbanismo idos a la porra, los Yarza eran una familia de paletos.

Las aceras separan a la gente, nos obligan a optar entre la izquierda y la derecha, son nocivas y deben ser pues exterminadas, hagamos justicia y linchémoslas, putas aceras, que no quede ni una.

Y ya que estamos tumbemos también los faroles alfonsinos, que son una panda de cursis obsoletos, presuntuosos, amariconados, ni farolitos ni habas, que espabile Gardel, iluminemos las calles con luz blanca, con altas torres cuajadas de focos, como los estadios, y las plazas desde luminarias empotradas en el suelo, cual la pista de baile del Travolta. Desterremos y fundamos esas farolas verdes, lascivas y bulbosas que incitan a las parejas a besarse, el romanticismo, a no ser en el contexto del 14 de Febrero, puede hundir el sistema capitalista.

Así que fuera, fuera a su vez cualquier mobiliario urbano que carezca de aristas, llevemos los bordillos desgastados al paredón, desmenucémoslos con un mallo y que sirva de ejemplo, que sepan los incívicos que contra el progreso nadie carraspea. Los arquitectos dicen así y así se debe hacer, para eso han estudiado y Albert Speer se les aparece en sueños.Los nostálgicos que se muden a Monmartre, que decaigan allí pintarrajeando creperías, aquí vivimos en el siglo XXI.

Quien tenga niños que los lleve de la mano o esposados por los tobillos, en cualquier caso poco importan unos cuantos niños atropellados por el tranvía si a cambio ganamos una proyección espacial, un punto de fuga hacia el infinito y que, si es necesario, un Airbus pueda aterrizar frente a San Juan de los Panetes.

Al principio será duro, los perros sufriran estrés buscando un árbol y cuando llueva en el embaldosado se harán enormes charcos con anacondas y caimanes. Los abuelos que salgan a tomar el sol perecerán deshidratados intentando alcanzar los porches del Mercado. La sensación de soledad les volverá locos, el cierzo ululará e imaginarán voces. Como Amundsen, mirarán a izquierda y derecha y verán sólo un mar helado.

Pero así ha de ser cuando la modernidad aguarda, no obstante, y me dirijo a usted Señor Alcalde, y antes de que sea irremediable, cierre ya esa maldita caja de Pandora de la que dejó escapar a cientos de urbanistas desquiciados.



.(*) en este mismo bloc.

APOYA FIRMANDO AQUí
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El alcalde enloquece.


Belloch es un suicida, dudo que todos los efectivos de la policía municipal hubiesen sido capaces de frenar la turba de jubilados que a punto estuvo de asaltar el Ayuntamiento, bien armados con sus tarjetas sanitarias afiladas como dagas.

Que lo diga Ratzinger, que otrora quemó herejes, de no mediar una sincera contrición, lo de vestir de rojo a la Virgen cual si fuese Michelle Pfeiffer en Los Fabulosos Baker Boys, conducirá indemorablemente al munícipe a la condena eterna.

Dicen los más malos que se trata de un rojo PSOE. No es cierto. La intención de la mudanza fue enternecedoramente buena, la posibilidad de pedir tres deseos en época de crisis es lo mejor que nos puede regalar el Consistorio.

De hecho a un servidor le sobraron dos, la paz en el mundo y todo eso se lo dejo para las mises.

Y no contento con excitar el hipotálamo de los habitantes más conservadores de esta aldea, hoy dividida en dos por los raíles del tranvía, para guindar el pregón la Concejalía hizo uso de un “Canto a la Libertad” transmutado en flamenquito, descontextualizado y agónicamente largo. Hubo síncopes entre el sector más radical de las peñas, acostumbrados al si te ha pillao la vaca jo-de-té.

Sin necesidad de ouija, Labordeta estuvo a un tris de regresar blandiendo el arpa e indignado por la inoportunidad. Más arpazos que el resto hubiese recibido Jerónimo Blasco, especialmente dichoso esa noche.

Juan Alberto Belloch, que no es muy de recular, manifiesta que morirá matando. La historia dijo algún cobarde que la escriben los valientes, cuente pues conmigo, excelentísimo, ésta ciudad de dos milenios ha de ser mucho más que la incómoda parada del AVE en la que se despiertan los viajeros que van de Madrid a Barcelona. La capital del Mundo futuro podría estar perfectamente aquí siempre y cuando consigamos crear en los chinos una adicción patológica a las frutas de Aragón.

No obstante, Sr Alcalde, la idea de levantar en la plaza del Pilar una réplica de los budas gigantes de Bamiyan a este bloc le parece un tanto arriesgada, quizá se debería posponer hasta las elecciones del 2015, de llegar éstas a darse.


                         Israel Dual en el balcón del Ayuntamiento

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Habrá que volver a convencer a los incrédulos

Fuente de los Incrédulos (1786)

No hay chorrito ni sonido, y sí desconcierto, el tranvía le cuca un ojo cuando pasa, en plan corporativo, pero la fuente sigue seria.

Una fuente sin chorro –ella misma dice- es un absurdo, y confiesa a quien le escuche la vergüenza que le da poseer el título sólo por que lo reza la lápida del sombrero. No desea que le suceda como a Rossy de Palma, que aunque hace años que no graba un plano la siguen llamando actriz.

-Es que no hay cosa más triste que un caño seco, y aquí tengo dos.

Las ciudades chulean entre ellas de mega-estructuras a lo Ridley Scott pero se dejan durante meses sin reparar una baldosa levantada por la lluvia. Alegan contar con menos cash que Carpanta. Nadie pida pues que le corran los bancos a la sombra si el urbanista que diseñó la plazoleta se hizo la chorra un lio con el Este y el Oeste, además ya cobró el talón. Si le place al ciudadano puede ir en Julio y a las cinco a freír huevos en el esbalizaculos.

Pignatelli se inquieta, no tanto por llevar la levita perdida de excrementos de paloma como por el mosqueo de no ver llegar barcazas a la playa de Torrero. Le pregunta a Gustavo Adolfo y este, modulando la socarronería por si ofende, procura ponerle al día sin infartarle.

-Sepa además, mosén, que ahora el agua la traen de Yesa – le dice.

Don Ramón no se lo cree, ni eso ni que los jesuitas hayan regresado y como revancha cobren por aparcar a los que van a Trauma.

Pero sobre todo le mosquea que la chavala que cada mañana cruza el parque para ir a trabajar, lleve en la mochila un botellín de agua de Font Vella.

Ramón de Pignatelli  (Palacio de Sástago, Zaragoza)




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solidarizándome con el César.


- ¡Don Octavio hombre! ¡Que está usted hablando sólo!  –le avisa la rana.

Y es que César  está chungo, sufre una migraña de veinte siglos. Ignora a la rana, con la vista perdida y sin bajar el dedo dice para nadie:

- ¡Pulvus semper!

Cuesta oírse a uno mismo, el estruendo del martillo neumático estresa hasta a los siluros, el boquete de la calzada parece de un documental de Stalingrado y la excavadora se pone como loca, saca la tierra que pisaba el moro Muza y da con una tubería que, sintiéndose desnuda, corre a esconderse bajo el mercado.

-No se sofoque y aguante otro poco Imperator, que ya nos queda menos. –añade la rana pasado un rato pero con voz bajita de estar poco convencida.
-¿Y de dónde sale este maldito hedor? –brama Augusto- ¿Roma no ha construido cloacas en Hispania?
-Es que nos han instalado aquí mismo la cabina del retrete.

No hay jubilados interesándose por la obra porque ésta es una obra abstracta y la tercera edad tiende más a lo figurativo. Además no tienen donde posarse, estorban si se paran en el puentecillo de chapa que salva la zanja, ahora mismo lo cruza una negrita con bolsas del súper que abrieron en el lugar donde Sepu cayó asesinado, distrae a tres operarios que portan el casco en la mano y dejan de asesorar a un cuarto que taladra la calle insistentemente hasta casi pinchar China.

-¡Soy Octavio Augusto! –vocifera la escultura- ¡A mis pies tengo un imperio más vasto que el de Alejandro!
-Yo lo que veo a sus pies son dos sacos de cemento. -Apunta la rana rebordenca.

Los obreros van mirando el reloj, el sol ha parado hace rato, ya está en el bar pidiéndose un bocata. El siguiente raíl se tendrá que esperar hasta después del carajillo.

Un señor que lleva parpusa y gáfas de rockero se encara con el Ayuntamiento a gritos desde la otra punta de la plaza, pregunta porqué han suprimido la línea 86, que iba de Queens a la Almozara y le venía bien para ir a las mesas de guiñote de Central Park. Le responde una clon de Madonna vecina de Las Fuentes, que le rebate y aclara que, no es verdad que las bicicletas sean de Maricruz.

Personalmente yo me enervo porque se me empolvan los zapatos de ante azul, será por eso que el César no los lleva puestos. Cuando le voy a hacer la foto baja el dedo para hacerme un gesto de mal rollo.

-Si lo llego a saber os iba a fundar vuestra p… -Masculla.
-Sin faltar Agustín –la rana le interrumpe-, será usted divino pero tiene un  carácter de mierda.


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“Apenas comenzaba a hablar, cuando importunándole el ruido que hacían las ranas en la casa de campo de su abuelo, les mandó callar, y dícese que desde entonces no cantan en esos lugares.”

                                                                                       Las Vidas de los Doce Césares (Suetonio)

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Escaleras mecánicas de Sepu,  las primeras instaladas en España (1936)

foto y artista están aquí:    http://www.flickr.com/photos/arturo-jose/

APOYA FIRMANDO AQUí. 

No a la remodelación de las escaleras.

S.Juan de los Panetes.

Ríete del asalto a las Tullerías, del Motín del Té y del acorazado Potemkin, son el cuento de Garbancito comparado con lo que protagonizará un servidor si un solo peón de Acciona roza con su mallo un escalón de San Juan de los Panetes, aunque sea pequeñito, aunque el peón sea Kylie Minogue en shorts tejanos.

Nadie podrá decir jamás que las escaleras le hayan insultado, sólo miran pasar gente, calladicas pensando en sus cosas, todo lo más alparcean un poco acerca de los que salen y entran a la Imperial. Se conocen a los funcionarios de justicia, ya se saben quien se lo toma con quien y quien con nadie, distinguen de lejos a los estafados de los estafadores, al poligonero que ha dado 1,25 en el control de Monzalbarba y a los Carceller-Gimeno, que tras doce años casados se echan el último cortado porque se les rompió la Moulinex de tanto usarla.

No es ético que un consistorio acose a unas ancianas, que les azucen las retroexcavadoras a unas pobres escalericas ante las cuales medio Zaragoza ha posado el día de su primera comunión disfrazado de Churruca. La de veces que, por salvaguardar la imagen de la ciudad, se habrán aguantado las ganas de patearle el culo a ese turista capullo que protesta porque no encuentra una fuente donde llenar el botijo y encima se le clava el adoquinado en las chanclas. Esas escaleras lo han soportado todo; el cierzo y la solana, fiestones fascistas y crímenes de ETA, sin contar el mobiliario urbano diseñado por Vlad Dracul.

Yo mismo les di una noche la tabarra; mi primera novia había alquilado un apartamento en Salou junto con las guarras que tenía por amigas y durante tres días pasó mucho de llamarme.

Así que ni tocarlas Juan Alberto, o la próxima vez que nos crucemos por Alfonso más te vale el agacharte, lo digo por si se me ocurre lanzarte a la calva un Pilar de esos que se ponen azules cuando llueve. Aunque desde ya te digo que no me atreveré, en el fondo aún te aprecio, pero por si acaso que sepas que en mi celda colgaría el poster del canoso.

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Encuesta del Ayuntamiento aquí: http://www.zaragoza.es/ciudad/participacion/murallas/

APOYA FIRMANDO AQUí 
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de mobiliario urbano y otros crímenes

Hay bancos que aberran.

Y urbanistas que se masturban, así se les estropea la vista y dicen a todo que sí cuando un arquitecto sicótico les expone sus proyectos.

Rodeada de vallas, incomunicada como en Guantánamo, la vieja plaza sucumbirá y no habrá contribuyente que acuda a su rescate, destripada sin anestesia, asomándole por las zanjas cables, tuberías y el esqueleto de un gato. Más abajo saldrá un paupérrimo murete de ladrillos que los de la Degeá concluirán es del tiempo de los moros, lo mismo que el gato.

Aunque no hay maldad en el hombre del martillo neumático -a él simplemente le pagan para que mate-, no dudará en ejecutar sin juicio, primero a los parterres y después a las farolas, éstas caerán desmadejadas, tratadas como furcias, y al señor del busto, ese prohombre con patillas del que nadie sabe si conquistó el Perú o si tocó las castañuelas, tras apearlo de su mármol para quitarle la caca de paloma –será la excusa-, lo reubicarán en el centro de una desangelada pileta rodeado de chorros asincrónicos, allí la palmará de nuevo de estrés y reúma sin olvidar jamás a la madre del arquitecto.

Hasta que finalmente lleguen ellos, fríos como la momia de Lénin, duros como la mirada de James Cagney e incómodos como el Dalai Lama ante un chuletón de Avila.

Estaremos indefensos, somos tiernos a la vez que quebradizos, ellos poseen aristas y superficies deslizantes, ángulos rectos. Paridos por genios del diseño urbano dentro de sus macintoshes nos desprecian por ser tan convencionales y poseer vértebras lumbares.

Hay bancos que los carga el diablo.

un banco amigo del Pº de la Contitución y un ¿banco? de Fernando el Católico



relacionada: 
http://www.heraldo.es/noticias/zaragoza/reciclaje_mobiliario_urbano_zaragoza.html

el Puente de América

Con suspiros de marquesa manifiestas tu insoportable dolor de tacones, mi frente brilla como la de Buda, tú te ríes, casi me enfado y ríes más.

Pasan de las ocho, disimulando corre sin ninguna gana el canal, en las orillas de barro los árboles se agachan para rozar el agua amarronada, algunos casi lo consiguen, un platanero viejo los mira, un grandullón bellísimo que deforma la acera haciéndola gemir.

Tres rumanos conversan de coches y futbolistas millonarios, uno de ellos, cuando sentencia, eleva una lata de cerveza igual que la Libertad su antorcha, tras ellos el sol sigue hincándose de canto entre tu barrio y tu colegio, como nosotros quejándose de cansancio, asegura que hoy se levantó antes de las siete.

Las flores de hierro del puente aún aguantarán tibias unas horas, despotrican de los ayuntamientos, están pintadas de verde y no entienden porqué, si Torrero, dícen, jamás formó parte de París. Los mosquitos nos acosan compinchados con el tráfico, tú observas la hilera de patos marchándose a dormir, yo a una niña que hace un minuto estaba a punto de llorar y ahora es la más feliz del mundo.

Todo sucede mientras se deshace, en vertical y despacio como un imposible muñeco de nieve, la luz de media naranja de una de las últimas tardes de este verano primero.

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v i a j e

Hay un pasillo largo, y al fondo una luz, mientras avanzas sientes una plácida emoción que te invita a separarte del yo, después soledad, algo de frío y una extraña calma en el espíritu…

Pero no temas, continúa sin miedo hasta el final del corredor, aún no estás muerto.

Simplemente estas yendo a pagar el recibo del agua.

Aquí todo es amplio y esclarecido, hay felicidad en cada formulario, muestras de bondad  en cada sello de caucho.

Hemos invertido bien nuestras multas, pero felicitémonos con discreción, deberíamos haber delinquido con más interés, en la rehabilitación de esta pseudogótica casa consistorial no hemos colaborado lo suficiente con nuestros próceres.

No ha sido de buenos ciudadanos nuestra rotunda negativa a aparcar en las zonas de carga y descarga, y tampoco el porfiar con circular a menos de 50 por las circunvalaciones, así no hay manera caray, tanta insolidaridad a punto ha estado de echar al traste este orden nuevo que lo abarca todo, incluida la maquineta que imprime, a veces, los números.

No obstante, donde me hallo cuento doce ventanillas, seis de cada lado, pero de ellas sólo una se encuentra operativa, el resto aguardan huérfanas y yermas, sin cactus, sin dibujitos de plastidecor hechos por el nene, sin el poster de Vera de Moncayo.

De no ser por mi inconmensurable fe  en la impoluta gestión municipal diríame que algo falla mientras espero mi turno apoyado en estos vacíos mostradores, pero sé que no es así, que nada más diligente que la maquinaria que conduce por la senda del bien a esta Inmortal Ciudad, la única del mundo por la que un servidor se dejaría partir la cara.
 


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Los "Pilares" de la Tierra.


Este año la mayoría de los globos fueron Hello Kítis. También han estado los helicópteros made in China de la lucecica y las ráybans color rosa, merchandising idéntico al que sería ofertado en Central Park el día de San Patricio o en la Fiesta del Sol de Tihuanaco, incluso en el Yom Kipur siempre y cuando a los judíos ultraortodoxos no se les antojaran demoníacos los sombreritos plateados, que imagino que sí.

Ya nos deprimiremos luego, de momento a la peña le crujen las cervicales mientras exclama oes mirando al cielo, previamente los de la pirotecnia le hacena Dios una perdida a fin de que despeje la troposfera de ángeles ociosos. Así durante media hora olvidamos el suelo y tras la traca la noche continúa con su negro habitual, como el futuro de unos cuantos y el de otros que se lo están ganando a pulso

Casi es lunes, ayer nos queda lejísimos, de aquí a nada tiritaremos de frío, el cierzo arrastrará hasta Tortosa los besos dados en Echegaray y el aroma de los bocatas de longaniza que un baturro con pinta de Jesucristo Superstar despachaba tarareando una de la Bullonera que nunca debimos dejar de tararear.

El próximo año ya no tendremos la ciudad partida en dos y podremos ir de punta a punta en el tranvía, una embarazada subirá en Valdespartera y llegando al parque Goya el niño le pedirá ya la Nintendo. Para el Pilar que viene sabremos cosas que todavía siquiera sospechamos, habrá cerrado la panadería de nuestra calle y en Figueruelas fabricarán Corsas que vayan con agua de Lunares. O veremos convertido en Wok aquel bar del barrio de Las Fuentes en el que todavía colgaba de la pared la foto de Cedrún.

En los Pilares del año que viene ya faltará menos para lo que sea.



________________"Hasta aquí hemos llegao" (La Bullonera)_______________

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¡Calle por Dios, que le pueden oír!

el Coso Alto
-¡Pues chico, pá hacer un tranvía más hubiese valido hacer el metro! ¡Eso sí que sale barato!¡Y sin cortar calle ninguna!

(Oído a un jubilado en el Coso)
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